Sé agradecido, que nada dura para siempre (ni tus preocupaciones, ni tus problemas, ni siquiera esas personas que tan mal te caen -aunque las que te caen bien también están en todo su derecho de marcharse cuando se les plazca).
Reíte hasta que te duela la barriga.
Seguí contando tus chistes malos.
Leé, instruíte mucho. (Ser una persona culta en un mundo donde predomina la desinformación y la ignorancia es un acto de rebeldía).
Cuidate. A vos. A tus amigos (y en lo posible, rodeate de gente con buenos valores. Porque para la joda están todos siempre… sin embargo son pocos los que en las malas se quedan).
Perdoná a los que alguna vez te hicieron mal: probablemente vos también hayas fallado alguna vez.
Amá fuerte, sin esperar a que el resto dé lo mismo. Amá porque se siente lindo adentro tuyo. La gente que ama fuerte irradia una calidez enorme.
Enojate menos, que según Aristóteles enfadarse es fácil. Pero hacerlo con la persona correcta, en el momento correcto, por la razón correcta y en la intensidad correcta, no es fácil.
Caete. Llorá. Perdé. Y seguí adelante, que no estás solo y mucha gente te acompaña.